En El Sistema de Mercado, Charles Lindblom señala cómo el capitalismo (entendido de forma genérica, para más precisión acerca de las diferentes formas de capitalismo, véase entradas anteriores) y la democracia no van necesariamente unidos. Es más, determinadas formas de capitalismo, especialmente aquél que tiene que ver con la deconstrucción del Estado y la aplicación de medidas en la base del neoliberalismo de Hayek y Friedman, solamente son posibles bajo la existencia de una situación concreta. Ésta no es otra que la basada en una política del miedo (a la ruina económica, a la guerra, a un enemigo externo o interno) bajo cuyo amparo todo recorte en derechos civiles o en prestaciones sociales y servicios públicos es posible. Sin embargo, el problema de este modelo de capitalismo (y recalco, de este modelo de capitalismo ya que existen muchos; el propio Marx distinguió en El Capital hasta 17 clases sociales y nosotros apenas hablamos de dos o tres) es que no funciona. Otros sí han demostrado funcionar, y quiero dejar claro que a continuación no voy a criticar todo el Capitalismo como modelo económico sino tan sólo el neoliberal. Tal vez algún día me aventure y analice cómo incluso el comunismo no es más que una forma de capitalismo comunitario donde la economía de prestigio se encuentra mucho más presente que la de mercado, acercándose así a un sistema parecido, por ejemplo, al de ciertas economías de la Antigüedad, con peligro de caer en oclocracia.

 

Las medidas de "ajuste" (popularmente llamadas recortes) del gobierno español no funcionan. Ni van a funcionar. Todo recorte, y esto es un principio fundamental, provoca una contracción de la economía. Prueba de ello es que la inercia actual es la de recesión creciente-depresión en la práctica, y siguen dándose indicios de ir a peor. No son medidas que no se hayan experimentado antes. Las promesas de Friedman y de los llamados Chicago Boys en el Chile de Pinochet, por ejemplo, se basaban en la idea de que el libre mercado absoluto corregiría los problemas de crecimiento. Para ello se privatizaron numerosas empresas, se recortó el gasto público en un 10%, se eliminaron las restricciones arancelarias, y se eliminó el control de precios. No sé si les suenan estas medidas. Dado que las medidas no funcionaron (la inflación se situó en un 375%), al año siguiente y siguiendo las recomendaciones de Friedman (padre activo de las medidas que se están aplicando por si alguien no lo conocía) se recortó aún más el gasto público en un 27% bajo la idea de que los trabajadores públicos no eran necesarios y serían absorbidos por el sector privado. Sergio de Castro, un Chicago Boy aventajado, privatizó más de quinientas empresas y despidió a cientos de miles de funcionarios hasta dejarlos en la mitad de los que había dos años antes.

 

Por si el ejemplo de Chile puede parecernos poco (como es una dictadura muchos dirán que no puede parecerse a nuestro país), veamos qué sucedió en otro país con dictadura y en otro convertido en democracia. En el primer caso, Argentina, el neoliberalismo situó a Martínez de la Hoz como hombre de los milagros. En unos años privatizó y vendió numerosas empresas estatales, disolvió los sindicatos de todo tipo, fomentó el despido libre y se permitieron nuevas formas de especulación financiera para cubrir las diferencias de clase mediante la deuda. Esto último es muy importante ya que responde precisamente al modelo empleado en Europa en los últimos treinta años.  La deuda compensa la desigualdad creciente para permitir que el crecimiento se siga produciendo. Es la única manera de introducir riqueza sin que ésta siquiera exista. Ése ha sido el esquema de Capitalismo Simbiótico empleado por Alemania para costear su unificación. El modelo económico alemán se basa, al contrario que el español, en un mayor número de exportaciones que de importaciones. Para ello, buscó países como España o Grecia cuya situación fuera la contraria. La paradoja de este modelo es que, al ser una balanza deficitaria, los alemanes nos prestan el dinero con el cual luego compramos sus coches.

 

 Por simplificar el asunto. Esto tiene un límite y para alargar la llegada a ese límite, se reducen, por ejemplo, los salarios un 20%. No se hace directamente, para evitar un ataque directo a todos los trabajadores, sino a través de una reforma laboral que lleva a los trabajadores a negociar directamente con el empresario, sin contar con la fuerza de ninguna organización detrás. Con una tasa de desempleo como la actual y con serios problemas de sobrecualificación, es el que te paga quien tiene la sartén por el mango. O aceptas la reducción, o puerta. Una medida como ésta fue ya adoptada en Argentina por Martínez de la Hoz en los 70 (durante la Junta Militar), con el resultado de una pérdida de un 40% del valor de los salarios, el cierre de fábricas (si un trabajador no tiene con qué comprar, no se vende y, por tanto, no se produce). En menos de dos años el país pasó de una tasa de pobreza del 9% a casi triplicar esta cifra.

 

La deuda fue también un recurso que se utilizó en el último ejemplo que quería utilizar para ejemplificar por qué no van a funcionar las medidas del gobierno. En Polonia, la victoria de Lech Walesa y Solidaridad en las elecciones de 1989 parecía abrir un lugar magnífico para la experimentación de estas ideas. Fundamentalmente porque Solidaridad no tenía ningún plan a seguir y porque no había ningún tipo de cultura de consumo anterior y cientos de empresas estatales. Podían aplicarse, pues, estas mismas medidas para demostrar, en su pureza, su eficacia. Para ello se recurrió a Joeffry Sachs, quien ya había actuado, entre otros países, en Bolivia con nefastas consecuencias. Su Plan contemplaba, nuevamente, recortes presupuestarios, privatizaciones y venta de todas las empresas estatales, con despidos masivos del aparato funcionarial. En su caso, además, se introdujo un elemento que se asemeja al caso griego o español: reconversión industrial de industria pesada a bienes de consumo (en lugar de aumentar la inversión en investigación y desarrollo tecnológico para hacer la economía más competitiva como sí hizo Alemania). De esta forma se creaba un tejido laboral de escasa cualificación.

 

El resultado de estas medidas ha sido en todos los casos (podría citar cinco o seis países más repitiendo el mismo modelo) nefasto. En Chile una familia pasó de invertir un 17% de su sueldo en bienes de primera necesidad a invertir un 74%, lo que conllevó una drástica reducción del consumo y, por tanto, un aumento del cierre de empresas, más despidos, etc. La economía se contrajo un 15%, subiendo el paro del 3% al 20%, llegando al 30% al final del ciclo económico. La deuda privada de las empresas que habían entrado en el país supuestamente para levantar la economía alcanzó los 14 mil millones de dólares, una deuda que recayó en las arcas públicas, al igual que sucedió en el caso argentino, cuando volvió la democracia. Es decir, al no funcionar las medidas, hubo que inyectar dinero del Estado en empresas privadas. En los 70 y 80 era la industria, en los 90 y el siglo XXI es la banca. Por si a alguien aún no le quedan claras las similitudes. El "milagro chileno" se basó en la fuente constante de fondos públicos que generaba Codelco, la empresa estatal de minas de cobre que proporcionaba un 85% de los ingresos por exportación. En Argentina ya hemos visto las catastróficas consecuencias que tuvo, con una deuda que tuvo que ser pagada durante la etapa democrática mediante un modelo artificial que desembocó en una nueva y terrible crisis. En Polonia, el desempleo se disparó con estas medidas llegando al 25% (en España se prevé alcanzar esa cifra para 2013, aunque la medición es irreal por la existencia de enormes bolsas de trabajadores sin contrato) situando al 40% de los jóvenes en el paro. El 59% de la población seguía viviendo por debajo del umbral de pobreza en 2003.

 

Gran parte de este modelo fracasado se basa además en la presunción del déficit como causa de crisis y no como consecuencia. El déficit (el resultado, para decirlo en pocas palabras, de tener menos ingresos que gastos) es un instrumento de inversión para fomentar el crecimiento. No causa por ello una crisis económica. Ha sido precisamente el crecimiento y la necesidad de crecimiento desmesurado lo que nos ha llevado a esta situación. Es cierto que las inversiones públicas han gozado de un despilfarro formidable, en casi todas las comunidades gobernadas por diferentes partidos. Pero no es menos cierto que sin inversión pública la economía corre el riesgo de contraerse como, de hecho ya está sucediendo. Es falso que no haya dinero, lo que no hay es valor para invertirlo en el crecimiento del país en lugar de emplearlo para cubrir la deuda privada (la pública no es tan elevada en España como para suponer un problema). Nos dicen que, por ejemplo, si no pagamos los intereses de esa deuda (superiores a lo que cuesta el sistema público de empleo) no nos prestarán dinero. Falso, ya ha sucedido en España y en otros países y se ha seguido prestando. Nos dicen que si nacionalizamos empresas no vendrán a invertir. Falso, y si no que le pregunten a Repsol, que fue parcialmente nacionalizada en varios países de Latinoamérica donde sigue invirtiendo.

 

Lo que no hay es un plan ideológico que se imponga al económico y tome, de verdad, las riendas de la situación.

Antes de pasar a exponer algunas cosas en relación a los comentarios que me habéis hecho, quisiera aclarar dos cosas. La primera es agradecer a todos los visitantes y aquellos que han compartido, copiado, pegado y sobre todo comentado la entrada del blog. Mi intención nunca fue nada más allá de expresar una opinión, como seguidamente comentaré. Agradezco sobre todo los comentarios con sustancia, incluso aquellos que han mostrado ideas diferentes. De la confrontación de ideas es de donde surgen otras mejores. Nunca me he creído en posesión de la razón, y como historiador sólo puedo analizar fuentes, procesos y tratar de explicarlos. La segunda cuestión es aclarar una cosa a gente como Pajaloma. La carta no la ha escrito ni Pérez-Reverte, ni Sampedro, ni nadie más que yo. Aarón Reyes, licenciado en Historia del Arte, doctor en Historia, ambas cosas por la Universidad de Sevilla, con las máximas calificaciones por cierto. Aparte de haber tenido el privilegio de gozar de beca de investigación y estancias de ídem en Roma y París, tengo varias publicaciones y un currículum nada desdeñable para tener 30 años. Esto no va para presumir de nada, simplemente es para aquellos que me llaman iletrado, desinformado y tal.

 

También quiero decir, antes de responder y comentar a algunos de los que gentilmente habéis echado un tiempo en mi blog, que este texto fue una reflexión escrita en unos pocos minutos a modo de opinión de ciertas cosas que me venían rondando la cabeza desde hacía tiempo. No pretendo, en ese post, explicar ni contar nada, y si uso un exabrupto al comienzo es porque no es un texto científico ni de análisis. Para eso ya hay entradas anteriores donde, por decirlo de algún modo, me pongo más serio, cito fuentes, autores, etc. Esos son los post que me gustaría que hubieran tenido más difusión, porque en el otro sólo expresaba, como bien dicen Rafa, algún "Andaluz",  Juan Pedro Fiscer, Noe, etc., lo que muchos también llevan dentro.

 

Bien, voy por partes. En entradas anteriores ya he aclarado muy bien cuál es mi opción política. A nadie sorprende que mis planteamientos vengan desde la izquierda, lo que no significa que sea adepto a ningún partido concreto. No me gusta el PSOE, creo que sus medidas y políticas son profundamente neoliberales, casi tanto como el PP. Y creo que si en Andalucía no avanzan más en esa dirección es porque sienten que tienen la oportunidad de parecer diferentes frente al PP. Tampoco me acaba de agradar IU, algo más que los socialistas porque en su funcionamiento interno depuran más, pero mantienen castas y baronías en algunos lugares como Sevilla con gente condenada incluso por corrupción. Si alguien tiene la gentileza de pasarse por entradas anteriores, desde 2007 por lo menos, verá que Zapatero me decepcionó  al año de llegar, y aún no había crisis… se supone que no la había. Desde entonces vine advirtiendo de que las políticas que se estaban adoptando en el mundo nos llevarían a esta situación (así que, Antinoo, efectivamente tengo muchas propuestas expuestas en las más de quinientas páginas que componen el total de entradas de este blog, propuestas contrastadas con profesores, catedráticos y por supuesto con gente de la calle que sufre las medidas económicas día a día), de forma que espero que quede claro a los que como ElCid me acusan de defender al anterior presidente y no tener en cuenta que su política de ocultación y de huir hacia delante nos han puesto también en esta situación. Repito, hay que leer lo que he escrito hasta ahora para tener cierto conocimiento de causa.

 

Aprovecho que cito a ElCid para responderle. El eslogan de arrimar el hombro y tal está muy bien. Primero habría que decírselo a los empresarios que piden una reforma laboral para poder pagar menos a sus empleados, ignorando que si todos hacen lo mismo descenderá el consumo y, por tanto, sus empresas quebrarán. A ellos les da igual (en España hay muchos especuladores y pocos empresarios de verdad) porque se trata de apurar todo lo que puedan las ganancias, declararse en suspensión de pagos y que el Estado se haga cargo de los parados. Por tanto, si como dices tienes tantos estudios (no obstante, ni Turismo, ni Traducción ni un Máster, porque doy clase en uno y sé bien cómo y qué se da, ni un doctorado en Ciencias Empresariales dan forma a un pensamiento, se trata de que la universidad pase por uno, y no uno por la universidad), si como cuentas has tenido tanta formación, deberías saber bien que las medidas que se están tomando no son las adecuadas. En un post que tengo escrito y que publicaré en breve expondré por qué las medidas de Rajoy-Merkel van a estrellarse en el fracaso absoluto. Hay que leer a Lindblom, a Hayek, a Lucas, a Friedman, Kruggman, Levitt, etc., para hacerse una idea de ello.  Insisto, este gobierno, como el anterior, se equivocan. Y, por cierto, en agosto de 2007, y eso está registrado con fecha de entrada en este blog, ya advertí que lo que se había producido en ese instante en EEUU tendría efectos inmediatos en todo el mundo. Durante las elecciones de 2008 insistí en que en los debates electorales se mintió a la ciudadanía.

 

A los que han intervenido desde el respeto pero opinando cosas diferentes, agradecerles que animen el debate, eso me gusta. Por ejemplo, HC Maynard menciona una cosa que me parece interesante y que ya comenté hace algún tiempo. Efectivamente, a la izquierda se le ha otorgado el papel de "bueno", se ha arrojado el Bien como absoluto, y evidentemente es mentira. A la gente le sorprende que a mí no me parezca mal que exista la derecha y sus partidos. Creo en una democracia justa y equilibrada, y ello significa que si una sociedad tiene una ideología determinada ésta debe estar representada. Si un pueblo vota a la derecha, es su elección y es legítima. Lo que yo critico es la deslegitimidad de un partido, de la tendencia que sea, cuando miente y no actúa para el beneficio de toda la ciudadanía. También quería comentar que es una falacia la afirmación que nos han hecho de que "no hay dinero". Sí que lo hay, próximamente explicaré más extensamente cómo existe, sólo que no está donde debería. De todos modos, en el Foro del Grupo de Investigación Economía de Prestigio vs Economía de Mercado, al que pertenezco, hay información más que suficiente.

 

También me gustaría agradecer a Kinter su intervención, con la que coincido plenamente. El poder político ha sido cómplice de su propio exterminio. Es hora de recuperar el control de la política sobre la economía, porque es la política la que puede y debe buscar soluciones. Al tomar una opción política, estamos decidiendo el tipo de sociedad que queremos. Tengo que contradecir en parte a Fernando Loccisano Vivas. No creo que la democracia necesite unas vacaciones, al contrario, creo que ya las ha tenido durante demasiado tiempo. Es hora de refundarla con bases más sólidas.

 

Creo que Hispahoplita tiene también algunas aportaciones que me han interesado. Efectivamente, como ya he dicho, IU y Cayo Lara me parecen también parte del sistema actual y no me inspiran una confianza al 100%. Comparto la idea de que todo esto ha sido una farsa para imponernos un control mayor y eliminar la soberanía de los pueblos. No creo, en cambio, que Zapatero sea masón. Los conozco bien, a los masones quiero decir, y son gente muy preparada, algo rancia en general, pero con un nivel intelectual que ojalá tuvieran nuestros políticos. Mejor masón, que te obligan a leer y debatir ideas, que del Opus Dei, por citar un caso, donde la idea única no admite discusión.

 

Un aspecto que quería destacar son las aportaciones que hace Hispahoplita sobre dónde recortar. No comparto casi ninguna, pero no por ello pienso que no sean viables. Son soluciones desde otra ideología que podrían funcionar. Que no me gusten, no significa que las desprecie ni las ridiculice. No comparto por ejemplo aquello de que el dinero centralizado rinda más, porque eso sólo sucedería si no fuera por el hecho de que en España el problema no es el autonomismo, sino la existencia de una importante Economía de Prestigio que hace que todos los políticos quieran hacerse notar y parecer que tienen su pequeño feudo. Igualmente, efectivamente habría que replantear la política agroganadera de la UE, pero para suprimirla ya que es inviable si seguimos aceptando los niveles de trabajo precario en lugares como Marruecos o Bolivia que hacen que sus productos sean más baratos. No comparto tampoco la creación de centrales nucleares, hay otras formas más sostenibles de energía que parten desde la misma educación en sostenibilidad en los colegios e institutos. Kate, por ejemplo, apunta algunas alternativas kyenesianistas (aunque éstas flaquean, ya explicaré por qué) útiles.

 

Lo dicho, gracias a todos. A los que insultan, bueno, sinceramente me da igual. Doy clases a niños de instituto. Os podéis imaginar que un insulto por internet, a cara descubierta y tal, es algo que me importa poco. A los demás, a los que importan por querer aprender y que los demás conozcamos sus puntos de vista. Gracias. Gracias también a los que se han apuntado como followers en twitter, amigos en Facebook o WordPress. Espero que, entre todos, podamos encontrar soluciones.

“Every teardrop is a waterfall”, Boyce Avenue (acoustic version)

Querido señor Presidente: es usted un hijo de puta. Usted y sus ministros. Se lo digo así, de entrada, porque sé que nunca va a leerme, como nunca lee usted libros, ni nada más que periódicos deportivos como usted mismo ha confirmado, jactándose, como buen español de ser un ignorante. No se engañe, por eso lo han votado tanta gente. Perdonen los demás el exabrupto, pero es que está demostrado que somos lo que nuestros padres nos han educado, y si usted y sus ministros son como son, es porque sus madres muy bien no lo han hecho. A pesar de los colegios de pago, de pertenecer a la oligarquía de épocas dictatoriales, etc.

 

Verá usted, señor presidente. Lo que más me molesta no es que usted sea un bastardo malnacido, sino un ignorante, y sobre todo un mentiroso. Se presentó a unas elecciones diciendo que no haría cosas que ahora hace. Dijo hace tiempo que la posibilidad de una amnistía fiscal le parecía injusta y absurda, y no ha tardado ni tres meses en recurrir a esta medida de forma injusta y absurda, como señala el diputado de IU Alberto Garzón al que usted y sus secuaces ningunean como a cualquier otro que no sea seguidor suyo. Ésa es la democracia que ustedes entienden, ignorar a los representantes de la ciudadanía que no les afín. Usted dijo que la Sanidad y la Educación no se tocaban, y la han tocado pero bien. A la banca nada, y eso que los grandes expertos en economía señalan que, o le metemos mano a sus amigos de las finanzas, o nos vamos a pique.

 

Le voy a explicar unas cuantas cosas dado que usted es un ignorante que lee prensa deportiva en lugar de libros de historia, economía o política. Durante los años 20 hubo gente que tuvo la genial idea de crecer mucho, por encima de sus posibilidades como ahora tienen ustedes tan de moda decirnos. Tanto que incluso a Churchill, para salir de la situación de postguerra, se le ocurrió revalorizar la libra, lo que trajo bajada de sueldos y aumento de las horas de trabajo. No sólo no se creció por encima de lo esperado sino que destruyó la posibilidad de crear un modelo sostenible de crecimiento basado en el consumo, lo que permite terciarizar una economía y hacerla verdaderamente competitiva. Eso es ser un país desarrollado y no ganar mundiales de fútbol. Cuando llegó la crisis del 29 y la posterior recesión mundial en los 30, en un país tan poco sospechoso de socialista, comunista o lo que ustedes quieran, como EEUU, decidieron adoptar una cosa llamada New Deal, que consistió, entre otras cosas, en subir los sueldos y bajar las horas de trabajo. Como consecuencia, había más puestos de trabajo para cubrir esas horas de menos, y los que salían de su trabajo lo invertían en consumo, lo que reactivó la economía y permitió al país dar un definitivo empujón hacia arriba para salir victorioso de una Guerra Mundial que libró en tres continentes.

 

Por si usted no lo sabe, las medidas que está ejecutando han conseguido lo contrario. Hablo en pasado porque tal vez no lo sepa, pero no hay nada nuevo en los famosos "recortes". Argentina, Chile, Polonia, Rusia y así hasta un largo etc de países engrosan una horrible lista de fracasos de las políticas neoliberales de Milton Friedman y el Consenso de Washington que desde los 70 llevan intentando hacernos creer que sumergir a un país en el shock económico es una salida a la crisis. Jamás las medidas de la Escuela de Chicago han funcionado. Jamás un país ha salido de la crisis de esa forma. Jamás una sociedad se ha beneficiado de ello. Por el contrario, ha generado suicidios, deterioro del Estado del Bienestar (que ustedes insisten en decir que se ha terminado mientras vemos cómo crece y se desarrolla en otros países de nuestro entorno) y ha destruido el futuro de numerosas generaciones.

 

Usted miente, señor Presidente, y es sumamente peligroso. Porque el anterior era un inútil, pero usted es un pirómano en mitad de un incendio. El otro creía vivir en el País de las Maravillas y usted nos está sumiendo en el País de los Horrores. Toda política fiscal que no se base en la generación de riqueza, toda medida relativa al empresariado que no atienda prioritariamente a las empresas que cotizan más del 60% de sus ganancias en forma de sueldos e impuestos en España (y no Repsol, que solamente invierte un 20% y ahora la defienden como española; hay empresas extranjeras que reparten más beneficios al conjunto del país), todo lo que no sea alumbrar un futuro basado en la investigación y no en el trabajo precario, es destruir el futuro del país. A usted y sus secuaces se les llena la boca diciendo que hay que fomentar el emprendedorismo, y en lugar de ello desarrollan un plan basándose en los ideales especulativos de los dirigentes de la CEOE cuyo historial de empresas arruinadas por la especulación de la que ellos salen indemnes mientras el Estado se hace cargo de los parados que dejan es absolutamente bochornosa. Eliminan de todo plan de emprendedores la posibilidad del emprendedor social y generan únicamente una nueva casta de tiburones amparados en una reforma laboral neofeudal.

 

Ustedes se olvidan que los países desarrollados como EEUU, Alemania, Francia, etc., invierten entre el 2’6 y el 3’4% del PIB en I+D+I. España no sólo necesita un esfuerzo superior (en torno al 6%) para ponerse a su altura sino que ustedes nos bajan la inversión del 1’3% al 0’9%. Para entendernos, usted que sólo lee sobre deportes, es la diferencia entre inventar un coche, y fabricarlo. Quien lo inventa tiene los beneficios de todos y cada uno de los coches que se venden. Quien lo fabrica sólo de las unidades que salen de su fabrica. ¿Dónde se inventan los coches? En Alemania, por citar un caso. ¿Dónde se fabrican? En España, Polonia o Rumania. Es evidente de quiénes estamos más cerca, pues. Al darle el hachazo que usted le ha dado a la investigación nos condena a ser un país de camareros, portaequipajes, y por supuesto de trabajadores poco o nada cualificados que trabajemos para empresas extranjeras a sueldos miserables mientras tenemos la moneda de los países con mejor calidad de vida. Si seguimos en el euro es para vivir como ellos, no para que ustedes nos hagan vivir como en Botsuana con precios de París.

 

Usted nos está suicidando económicamente. Tal vez no sepa quién es Paul Kruggman, pero es Premio Nobel de Economía. Para él es evidente que usted nos miente o no quiere darse cuenta de que no estamos ni siquiera en recesión, sino en fase de depresión, y sus medidas nos hunden cada vez más. Ha aceptado ser el banco de pruebas del FMI, cuyas medidas ya arruinaron a varios países, pregunte si no por Grecia o Italia donde están fracasando estrepitosamente. Usted no le dice a la gente que estamos metidos en una III Guerra Mundial cuyas armas no son de fuego, sino que tienen a forma de experimentos socio-económicos, donde los tanques son agencias de calificación de la deuda, donde los países utilizan a los ciudadanos para intereses ajenos a estos, y donde, al final, la gente está muriendo y sufriendo, como en cualquier guerra. Usted nos dice que es bueno meter a cuarenta alumnos por clase, que es bueno que haya menos profesores, menos médicos, menos atención sanitaria, y a veces pienso que simplemente usted es gilipollas, que no puede ser que actúe con maldad. Y créame, lo sigo pensando. Los malos seguramente son otros, usted no tiene la inteligencia suficiente para darse cuenta de todo eso. Sí la tiene, en cambio, para saber que todo esto puede traer revueltas sociales, agitación en la calle. Por eso va a aprobar una medida por la cual será terrorismo  y condena criminal resistirse a la voluntad del Gobierno expresada en sus brazos de coerción, es decir, al policía. Como yo le estoy diciendo esto, seguramente me acusará de terrorismo por incitar a la gente a decirle a usted las verdades a la cara.

 

Señor Presidente, usted no quiere decirlo porque la Führer Merkel le amenaza desde el IV Reich que se ha instalado. No es una exageración, oiga, que lo dice hasta el Financial Times que como todo el mundo sabe es muy de izquierdas sin duda. Estamos metidos en mitad de una III Guerra Mundial, vuelvo a repetírselo, y no es una idea únicamente mía, sino de gente de esa que ha estudiado, tiene doctorados, ha dado clase en varias universidades, ha viajado por el mundo, ha leído mucho, mucho, habla varios idiomas, ha vivido diferentes procesos de crisis y recuperación, y a algunos también les gustan los deportes. Pero también ven que ustedes nos metieron una primera fase de Movimientos Financieros que ahogaron nuestra economía y ahora nos meten en una fase de Posiciones para hundirnos en el shock, en el miedo, en la angustia.

 

Solo le deseo que si algún día la sociedad se rebela, salimos a la calle, tomamos los poderes públicos, proclamamos una Asamblea Constituyente, convocamos un referéndum sobre la forma de Estado, disolvemos los partidos actuales y los obligamos a refundarse en partidos que atiendan a las ideologías políticas y no a las económicas, establecemos un sistema de elecciones realmente democráticas, nos salimos de la moneda alemana (llamada también euro) y establecemos pactos bilaterales con los países importantes, invertimos en educación e investigación. Si todo eso pasa y empieza con una mecha que la sociedad enciende. Si pasa y asaltamos su palacete en la Moncloa, ojalá usted esté ya camino del exilio en Berlín.

 

O lo va a pasar mal. Muy mal.

 

 

Autor: Aarón Reyes Domínguez (el que suscribe todos y cada uno de los posts de este blog)

Lo que no se cuenta no puede convertirse en verdad. Esa es una afirmación rotunda, tan clara como que lo contrario a ella no es la mentira, sino el olvido. Los historiadores tenemos muchas veces la misión de crear una agradable ficción basada en datos cuya reconstrucción llamamos análisis de procesos históricos, explicaciones, etc. No deja de ser una ficción ya que sólo tenemos evidencias que son sometidas a juicios. Las verdades en la historia son como el corazón de una puta, sólo valen hasta que otro trae una apuesta mejor. Ese tipo de estructuras argumentales nos lleva a la creación de paradigmas que consigan explicar la situación, por ejemplo, en la cual nos encontramos. Podemos remontarnos al momento en el cual una mentalidad de reconocimiento de culpa y de autonomía personal llevó a Lutero y el protestantismo a sancionar el modelo económico burgués. Sociedades agrícolas basadas en la tenencia de tierras se habían perpetuado durante siglos al amparo del miedo: a la guerra, a Dios, a las invasiones extranjeras. Cuando muchos comenzaron a prosperar en los negocios, en el intercambio de bienes que no habían producido, sino que otros elaboraban y otros necesitaban, entonces el mundo cambió. El protestantismo no inventó el capitalismo de progreso (ya he dicho otras veces que no existe un único capitalismo), sino que lo sancionó para encontrar adeptos que lo financiaran "religiosamente". La Iglesia Católica seguía fundamentándose, como buena institución romana, en el prestigio.

 

La crisis actual se ha intentado explicar desde la perspectiva de la oposición Protestante/Centroeuropeo adversus Católico/Mediterráneo. A grandes rasgos, podría ser así. Sin embargo, avant la lettre hay cierta intencionalidad no exenta de un reduccionismo barato propio de estas sociedades de masas basadas en lo efímero, lo circunstancial, lo adolescente. En Andalucía, sin ir más lejos, se produce un contraste amplio entre a) un capitalismo del tipo mafia o economía del mal que funciona a la perfección en diversas áreas del Estrecho, como Barbate o San Roque; b) un capitalismo partenalista que se produce especialmente en áreas agrícolas donde la producción es precaria y los grandes possesores practican una connivencia con la Administración para mantener una clase sub-media con unos niveles de aceptación socio-económica básicos; c) un capitalismo de progreso al que intentan adscribirse nuevos emprendedores en áreas de distancia media a núcleos importantes, caso de Aracena, Lucena, Antequera, etc; d) un capitalismo de prestigio basado en un nivel que oscila entre el clientelismo y la supervivencia, y que va desde Cádiz capital hasta la propia estructura del gobierno andaluz; e) no hay que olvidar que existen estructuras comunales de ayuda recíproca que se producen a nivel administrativo en lugares como Marinaleda o a nivel cultural dentro de las familias, que en esta región siguen siendo un importante sostén de la economía.

 

Por tanto, como puede verse, resulta absurdo limitarlo todo a un solo capitalismo, como no existe un solo comunismo, y ni tan siquiera los límites entre ambos, y su relación con democracia o no está del todo clara, como expone Lindblom (El Sistema de Mercado). Una cosa es una forma de organizar la distribución de la riqueza, y otra diferente cómo establecer la organización política. Es peligroso reducir a ciertos valores la explicación religiosa sobre la crisis actual, porque entraríamos en la dinámica del "imposibilismo", es decir, como somos católicos/mediterráneos, es imposible que hagamos las cosas bien y por tanto debemos aceptar la tutela de los protestantes/centroeuropeos. Como si a ellos les hubiera funcionado a nivel social y vital. Porque una cosa es generar riqueza, y otra bien distinta es la justicia con la que se reparte o la felicidad que existe en esas sociedades.

 

Tal vez debamos fijarnos en la angustia, más que en la prima de riesgo. Dodds en Cristianos y paganos en una época de angustia deja ver que la peor de las crisis es una crisis de fe. La gente deja de creer en el sistema, y cuando deja de hacerlo, éste se vuelve más rígido, se esclerotiza, trata de vincularse a los argumentos comunes para oficializarlos. Y nosotros estamos viviendo una gran crisis de fe. Tratamos de justificar nuestra crisis en una simple división de hace quinientos años, hablamos de las consecuencias de las revoluciones industriales en la configuración de los dominios mundiales, vemos cómo en el Pacto de Breton-Woods y en el Consenso de Chicago se gesta la Gran Estafa de la actualidad. El Club Bildelberg, la Trilateral, el FMI, el neoliberalismo campante y rampante, todo eso es cierto. Pero esta situación tiene una inflexión cuando alguien que tiene una carrera, un doctorado, estancias en el extranjero, libros publicados, conferencias, habla varios idiomas y se esfuerza hasta sacar un diez en un proceso de selección entre miles de personas, cuando esa persona no tiene más opción que poner un video del Pato Donald explicando el número áureo a niños de 12 años. Todo el proceso es perverso: la Administración ha vendido que tener pizarras digitales con niños de 12 y 14 años es prioritario, mucho más que tener profesores; estamos en situación de crisis pero se sigue destinando cosas a los objetos, con los cuales el político de turno puede hacerse fotos, las pizarras digitales y los portátiles no hacen manifestaciones; los padres de los alumnos creen que es lo mejor, sienten envidia de los que tienen esos medios y, a su vez, los que los tienen les gusta presumir de los medios que hay en su centro educativo; el proceso educativo, mediante los llamados "Planes de Calidad" , se ha estandarizado para que cualquiera que sepa leer y escribir tenga capacidad para pulsar las cuatro teclas que permiten poner al Pato Donald en pantalla y corregir exámenes hechos a partir de plantillas con modelos de corrección. Consecuencia: consiguen poco a poco desterrar a la variable humana de la ecuación, generando una educación que es mucho más fácil de controlar y reconducir en función de las necesidades de la estructura político-económica.

 

Este modelo de funcionamiento de la educación puede aplicarse a cualquier servicio social: sanidad, administración, seguridad, etc. Al destruir la fe que tienen los miembros de un sistema en el mismo sistema, éste tiende a apropiarse de todos los elementos que lo conforman. Es el Nuevo Despotismo Ilustrado (bibliotecas sin libros, aeropuertos sin aviones, institutos sin profesores, universidades sin alumnos), basado en la infelicidad, el utilitarismo y la mentira. Todo eso lo representa algo tan bello como el número áureo, presente en las cosas más bellas creadas por el ser humano, que es reducido a un montón de parodias para niños pequeños. Y que, a su vez, en lugar de servir para que desde tan pequeños puedan asimilar ese concepto, no lustre el mensaje, sino el medio a través del cual se transmite. No es el Pato Donald, no es la edad a la que aprenden el número áureo, ni siquiera un profesor, es la pizarra digital que lo proyecta. El objeto ha triunfado.

 

Nuestras sociedades tienen fe en los objetos, creyendo que son útiles (en realidad, como demuestra David Norman en ¿Por qué nos atraen los objetos cotidianos?, sólo el 12% de lo que poseemos es realmente útil). Al dejar de tener fe en los seres humanos y en las cosas que estos han generado para relacionarse entre sí, desde la sociedad, el gobierno o las transacciones de bienes (ya sea por trueque, dinero o moneda), disolvemos el mundo en el que vivimos. Ésa es la gran crisis: el deshilachamiento. 

 

“El Hombre de Negro”, Loquillo, Bunbury, Urrutia y Calamaro

Aún recuerdo que hace unos años no teníamos nada, tan sólo un montón de promesas realizadas a nosotros mismos acerca de esforzarnos por conseguir cosas. Hoy vivimos sabiendo que lo mejor sería tener diez años o setenta, pero no treinta. Porque somos una generación que le pusieron la miel en los labios en la mejor etapa de la vida, en el momento de emprender proyectos personales vitales, formar una familia, aprender a crecer interiormente, viajar o simplemente estabilizarse. Justo en ese momento nos han cambiado las reglas de juego.

 

Estoy harto, muy harto, de que nos salga un tipo de más de cincuenta años, criado y engordado por castas político-económicas heredadas de un régimen dictatorial a decirnos con cara sonriente que la culpa es nuestra. Por haber vivido de un Estado llamado del Bienestar que ahora nos dicen que no es viable. No es viable aquí y bajo sus presupuestos. En otros lugares lo es, y mucho mejor que lo que aquí nunca tuvimos. Harto de que nos digan que debemos esforzarnos, apretarnos el cinturón, etc. Hijos de la gran puta. ¿Fuimos nosotros los que construimos aeropuertos sin aviones, estaciones de tren remotas, nosotros nos gastamos el dinero en drogas, en lujos, en trajes de chaqueta, nosotros volamos en primera clase para ir a defender, decís, a los trabajadores, nosotros recortamos derechos sociales mientras perdonamos el dinero a los que defraudan miles de millones a Hacienda?  ¿Quién cogió nuestro dinero y especuló con bienes financieros, bienes inmobiliarios y creó activos tóxicos? ¿no fueron los bancos, las agencias de recolocación de deuda, los agentes financieros? Esos a los que vosotros ayudáis, dais nuestro dinero, permitís que se sienten en las comisiones que reorganizan nuestra educación, esos que dejáis que se lleven no ya solo nuestro dinero, sino nuestras esperanzas de vida.

 

Esto es una guerra. Hace tiempo que empezó y la estamos perdiendo. Como historiador os digo que nos han vendido una historia tergiversada donde las revoluciones y las insurrecciones populares jamás triunfan. Pero eso no es verdad. De no haber tenido éxito, los plebeyos del Aventino no hubieran conseguido su hueco en el Senado romano, Rusia habría sido un reino feudal medieval en mitad del siglo XX, China una colonia británica, Cuba un estado más de EEUU, España tendría un rey bonapartista y en Francia nunca hubieran conocido la República. Nos han dicho que no podemos matar, ni ejercer la violencia, pero no les importa que se suicide la gente en la Plaza Sintagma de Atenas o en la Plaza Mayor de Madrid. Nos ridiculizan, nos desinforman, y por supuesto criminalizan el pensamiento contrario al suyo. Nos meten el miedo en el cuerpo enseñando sus armas y haciéndonos creer que viviremos mejor callados, atados y sometidos.

 

Antes utilizar tus armas contra las del Estado era susceptible de cárcel. Tenías que ser reconducido al sistema. Ahora va a ser penado no estar de acuerdo con él, resistirte de forma pasiva. Nos hacen creer que para cambiar las cosas debemos votar, votar y votar. Y luego el presidente al que creemos haber elegido sale corriendo para no dar cuenta ante unos periodistas que viven en connivencia con el poder. Nos venden un cuento donde lo que eran sueños ahora son pesadillas llenas de amenazas con las que justifican la única vía posible, dicen ellos, para salir de esta situación. Más sufrimiento, más dolor, mientras nos ocultan que con otros métodos más eficaces y socialmente más justos están saliendo en otros lugares.

 

Es el shock. La depresión extendida a toda la población para que nos creamos a pies juntillas que todas las medidas, todos los sacrificios, todo lo que nos van a quitar, es necesario. Sin embargo, todo eso es mentira. No es en la ciudadanía en lo que se ha tirado el dinero. No es en servicios públicos y sociales en lo que se ha generado la Gran Deuda. En realidad son ellos, son los que más tienen, los que más deben. Nos lo deben a nosotros.

“The Ballad of Jeremiah Peacekeeper”, Poets of the Fall

La mentira infinita

Posted: 29 marzo, 2012 in Sin categoría

Hablaba hace unos pocos días un compañero de muchas cosas, "tantas que no cabrían en los libros" como diría el evangelista Juan, acerca de la forma en la cual el chamán reordena el mundo o, más bien, lo hace inteligible en base a modelos, sistemas, paradigmas que sólo él puede ver. Accediendo a la Verdad en su estado más puro, lejano de los inmensos reflejos que la realidad proporciona. Se trata, sin duda, de una visión platónica del chamán. El propio Gombrich al hablar del arte prehistórico se cuestionaba si debíamos entenderlo como tal. No existía en esos chamanes del Paleolítico más intención que la de abstraer la idea general de "bisonte" o de "morsa", "danza", etc., en un conjunto de líneas, colores y formas. La abstracción es un elemento que distingue los cerebros adultos de los infantiles. De algún modo, la creación del elemento abstracto, y no tan sólo su comprensión, responde sin duda a una serie de personas dotadas de esa capacidad. No todo el mundo es capaz de disponer en su cabeza la Idea y proyectarla en sombras que sean asumibles para los habitantes de la caverna.

 

Lo que se me antoja cuestionable es, precisamente, estos dos factores inherentes, a saber, que el chamán tenga ese carácter platónico (¿por qué no una forma más aristotélica de asumirlo e incluso kantiana como expondré más tarde?) y el hecho de que la impulsión artística y la abstracción de paradigmas puede estar unida, o no. ¿Se puede ser chamán y no expresar esa sistematización de una forma no artística? ¿es uno chamán en cuanto genera una creación artística? ¿es una visión de la vida, un talento o incluso un defecto de la disposición de la serotonina en el córtex cingulado anterior? Veamos.

 

Por un lado, la existencia de paradigmas y sistemas en la naturaleza es inasumible. El mundo no es matemático, sino matematizable. Así, pues, todo intento por crear un modelo en base a Ideas, o incluso categorías al modo de Kant no es más que una falacia para hacer comprensible la dicotomía finitud/infinitud del mundo. El mundo es finito porque todo muere, "nada permanece" decía Heráclito. No existe nada en la naturaleza que sea permanente, al menos en el mundo orgánico. El mismo universo tiene un punto finito en el que se condensa y expande y otro infinito al tener que asumir que existe un horizonte de sucesos en el que la idea humana de tiempo desaparece. Esta lucha entre lo finito y lo infinito, lo efímero y  lo eterno, lleva al chamán a querer aferrarse a lo eterno. Para Hannah Arendt, la producción artística busca precisamente eso, hacer eterno a través de una obra una serie de técnicas producidas por seres humanos que desaparecerán. Eternizarnos para superar el hecho de que nada, ni el nacimiento, que dura un instante, ni la muerte, otro suspiro, son más que acontecimientos. El amor, el dolor, todos los eventos humanos son transitorios. La vida transcurre entre lo que está sucediendo y lo que va a suceder. Por tanto, todo sistema, todo paradigma, toda forma de crear una reflexión eterna, abstracta, ya es falsa, porque parte de un deseo del ser humano chamánico por atrapar lo que se escapa de forma irremediable.

 

Para Kant, lo sublime es inabarcable y no puede categorizarse y, por tanto, no puede sistemarizarse. Una montaña inmensa nos desborda, como el Monje frente al mar de Friedrich, de manera que no podemos establecer más que abstracciones de lo emocional. Luego llegan Carver, Scheier, Levine, y otros neurocientíficos y nos dicen que todo eso puede reducirse a seis emociones-tipo, y con ellas te explican desde el miedo como defensa hasta la experiencia artística. La serotonina, la dopamina, etc. El chamán, al contrario que el guerrero, tendría una composición diferente a la del guerrero o la puta. Necesita, a diferencia de esta última, comprender cómo funciona el mundo. Comprender por qué se muere, y por qué se mata. Al tiempo que necesita, por supuesto, huir de eso, crear una fórmula para lo eterno, para que eso no suceda. Crea, por ejemplo, el Amor como algo abstracto que puede existir sin rostro concreto, buscando entre muchas personas en lugar de contentarse con perpetuar lo biológico. Sólo somos parejas de oxitocina y feromonas.

 

Probablemente, este deseo de encontrar lo abstracto, el paradigma último que lo explique todo, lleva a asumir el modelo platónico como el más propio. Todo, no obstante, es una falacia. No existen los modelos, los esquemas, los sistemas, los paradigmas. Las cosas y las gentes se repiten porque la gente, en su mayor parte, es estúpida. No aprenden de los errores, porque sólo se aprende de los aciertos, ya que tendemos a repetir constantemente nuestros actos, sean buenos o malos. Por eso creemos que es posible encontrar un modelo explicativo para las cosas. Es darte cuenta que se llega a la belleza por el camino del dolor. Ad astra per aspera.

 

“El Miedo”, Niños Mutantes

La soberbia se paga cara. Pompeyo no supo o no quiso hacer caso a la advertencia de Sila sobre César, Caesari multos Marios inesse (¡hay muchos Marios en César!). Y lo pagó muy caro. Al PP la soberbia, la estupidez y los clientelismos internos antes que los políticos le han valido una auténtica bofetada electoral por diversos motivos que espero desglosar a continuación sin que nadie me acuse de nada. No voy a engañar a nadie, no tenía ni mijita de ganas de tener al partido que tiene el mismo símbolo que el OpenOffice gobernando en Andalucía. Pero también soy historiador, y para nosotros no hay, o no debería haber, ni buenos ni malos. Solamente hay procesos y hechos, y nuestro deber es intentar hacerlos comprensibles.

 

Lo primero que ha hecho fracasar a Arenas ha sido su perenne empeño por no comprender cuál es la génesis del voto andaluz. No somos una comunidad de analfabetos, al menos no mucho más que el resto de España. Lo que sí somos es una comunidad muy conservadora, un elemento que es difícil de comprender si uno atiende al crecimiento del voto de izquierdas. A veces, nos cuesta asumir que ser conservador y democristiano o progresista y socialdemócrata no son más que estigmas que nos hemos inventado. Pi i Margall fue uno de los políticos más volcados en el federalismo republicano y en la introducción de medidas de corte social durante la I República. Sin embargo, tacharlo de progresista puede resultar un tanto absurdo en aquellos momentos. Por otra parte, en muchas comunidades donde gobierna un partido democristiano (o que lo dicen ellos porque en general son bastante tibios) como el PP la asistencia social es muy buena, como es el caso de Castilla y León, mientras que el mismo partido es solamente un cúmulo de corruptos y malnacidos en Valencia donde los servicios sociales son absolutamente lamentables. Entonces, ¿qué papel juegan las ideologías? El de saber adaptarse a las realidades regionales. Igual que no puede haber un capitalismo para todos (y atarlos en las tinieblas del neoliberalismo), tampoco puede haber una dirección unívoca. Y ése ha sido el error del PP en Andalucía.

 

Existe una vieja idea y es la de que los señoritos y los modernos caciques votan a la derecha. Recomiendo, en este sentido, leer el capítulo del libro Juerga Mater Hispalense dedicado precisamente a un estereotipo de estas características. Arenas cometió el mismo error que lleva repitiendo desde hace décadas, que es el de pensar que en Andalucía se vota con el corazón o la cabeza, cuando con lo que se vota aquí, más que en cualquier otro sitio, es con la riqueza, y como tal no implica únicamente dinero contante y sonante, sino también los favores y las redes clientelares adscritas a estos. El PSOE siempre ha sido el mismo. Ha sido siempre el partido del "sobrecito" (término que hace referencia a un sobre que incluye algún emolumento extra en forma de agradecimiento del patrón al subordinado), un partido que ha creado redes de paniaguados, subsidiados y clientes. Pero, ojo, que no han sido clientelismos, vuelvo a insistir, creados en base únicamente a dinero directo cual Cofidis. Aquí se ha perdido mucho dinero como todo el mundo sabe con ERE’s, chóferes y altos cargos hartos de coca y nepotismos varios. Eso le llega a la gente. Claro que a Arenas se le olvidaba que también le llega que la corrupción, en Andalucía, la practicamos todos. Porque esa corrupción es la que hace que en un Sistema de Salud de los mejores de España y parte de Europa puedan colarte porque una enfermera es amiga tuya. Es la misma corrupción por la que vas a llorarle a la que da los destinos de los profesores interinos y te retienen unas horas en bolsa para que duermas en casa cada día gracias a que se llama a un número muy alto de nuevos funcionarios para cubrir plazas en la educación. Es la misma por la cual no se puede eliminar el PER aunque la mayoría de las ayudas, en volumen económico, se las lleven los que poseen los medios de producción, etc.

 

La base de la incomprensión de Arenas es que no ha entendido que lo que tenía que prometer no era más que decir que iba a hacer lo mismo pero sin ERE’s y sin cocaína. Nada de decir que vas a desmontar nada, ni que te vas a cargar nada porque entonces, majo, se te ve el plumero. Ese mismo plumero de la soberbia que llevó al partido a creer que todo estaba ganado. A errar la campaña, y en lugar de utilizar el populismo made in Zoido (el alcalde de Sevilla), emplear el de los grandes mítines en grandes espacios para fanáticos. Griñán es ciclotímico, timorato y tiene el carisma de un calamar, pero ha ido dando mítines en plan speaker’s corner por muchísimos pueblos, arriesgándose a que le pase lo que le ha pasado más de una vez, a que empleen con él una violencia verbal inusitada. Sin embargo, la gente que está en la parte de debajo de esas redes clientelares es lo que quiere ver. Que todo va a cambiar lo justo, para que siga igual.

 

Hay que asumir, dado el alto porcentaje de abstención, que, en el fondo, hemos perdido todos. Quien ha ganado es el desencanto. La gente está harta de los políticos porque entiende que el sistema de Estado Mafioso asentado en Andalucía funciona. A diferencia de Valencia o Madrid donde las mismas oligarquías no son capaces de meter la mano y al mismo tiempo garantizar unos servicios lustrosos. No es, como se ve, una cuestión de partidos, sino de comprender dónde se está.  Si uno observa los datos electorales desglosados, observa que las regiones donde sigue imperando una red rural y de municipios de grandes dimensiones adscritos a modelos económicos no industriales (en Huelva sólo la capital funciona como eje industrial ya que el resto es turístico o empresarial de PYME) el voto sigue manteniéndose "en los nuestros", entendiendo como tales a "los de siempre", ya que se espera de ellos lo mismo que hasta ahora. Somos una tierra de emprendedores (Andalucía es muy grande, no todo es Cádiz y su costa, aunque es innegable que el negocio de la droga del Estrecho es una actividad empresarial capital, guste o no), pero ya hemos visto a qué clase de empresarios hace caso el PP. No, desde luego que no, a los que mueven realmente el empleo que son los pequeños y medianos empresarios a los que asfixian a impuestos, burocracia, etc.

 

En suma, el PP ha perdido. El lenguaje es pernicioso, pero tener un 40% del voto cuando tu rival directo tiene un 39’5% y afirmar que has ganado da risa. Ganar se gana con más del 50%, entonces sí te ha respaldado la mayor parte de la sociedad. Y Arenas, más que el PP, ha perdido porque no ha sabido ser el sustituto, no tiene cartel, ni planta, ni sabe granjearse el afecto de quienes están buscando otro "padrecito" que atienda sus súplicas. En Andalucía se pierde una cantidad de dinero terrible, no obstante, no nos engañemos, se pierde porque se trata de un modelo de economía de prestigio que mantiene el déficit al 3’8% con la que está cayendo (ni en sus mejores sueños pudo tener Alemania o Francia tal déficit antes de la crisis, ¿por qué nos exigen tener un 1’5% cuando ellos estuvieron una década con cifras del 6 al 10%?), unas infraestructuras envidiables para el resto del país y una política social mejorable pero activa. Ahora es el tiempo de ver quién tiene máscaras. Y quien tiene el reto más complicado es IU, como bien dice el economista Juan Torres. Se puede salir de la crisis por la izquierda. Veremos si tienen la altura política que necesitamos.

 

Lo dudo.

“Náufragos”, Niños Mutantes